jueves, 29 de mayo de 2014

Isla Múcura y hotel Punta Faro: naturaleza, descanso y aventura en el Caribe colombiano (fotorreportaje)

Isla Múcura hace parte del archipiélago de San Bernardo, en el Caribe colombiano. Foto: Punta Faro.


El anhelo de estar en una isla paradisiaca se cumple a la perfección en Múcura, que está lo necesariamente lejos del continente para sentirse prófugo del estrés, pero lo suficientemente cerca para percibir la magia y el sentir del Caribe colombiano.

Por invitación del Hotel Punta Faro y VivaColombia, tuve la oportunidad de conocer este destino, junto a un grupo de colegas blogueros de Bogotá y Medellín.

Lo primero, ubiquémonos...

Múcura es una de las 10 islas que conforman el archipiélago de San Bernardo que, aunque en el mapa se ve más cerca de Tolú y el golfo de Morrosquillo (en Sucre), realmente pertenece al departamento de Bolívar.

Esta es su ubicación en el mapa:



Las otras islas del Archipiélago son Boquerón, Palma, Panda, Mangle, Ceycén, Cabruna, Tintipán, Maravilla y un islote artificial (Santa Cruz del Islote), donde en apenas una hectárea de superficie habitan unos mil habitantes, por lo que se adjudica el título de la isla más densamente poblada del mundo.

La mayor parte del Archipiélago, incluida Múcura, pertenece desde 1996 al Parque Nacional Corales del Rosario y San Bernardo, y conforma la zona de arrecife de coral más amplia de dicho Parque y de todo el Caribe continental colombiano.

En esta región encontramos los ecosistemas marinos más diversos del país: manglares, lagunas costeras, arrecifes coralinos y la mayor abundancia de praderas de pastos marinos. ¡Un paraíso natural para admirar y conservar!

Vista aérea de la playa del Hotel Punta Faro. Foto: Punta Faro.
Punta Faro es el único hotel que actualmente existe en isla Múcura y en allí se alojan mayoritariamente extranjeros de todas las nacionalidades: italianos, irlandeses, españoles, estadounidenses y más. Por su belleza y tranquilidad, es un destino muy apreciado para pasar las lunas de miel.

Sus huéspedes y visitantes llegan desde Cartagena, donde todos los días sale una lancha a las 11:00 a.m. del muelle turístico de La Bodeguita.

Es un cómodo viaje en lancha, de casi dos horas, que permite apreciar el movimiento de barcos de la Bahía de Cartagena, y los hermosos paisajes de las islas de Tierrabomba, Barú y del Rosario.

A Múcura también se puede llegar desde Tolú, en menos tiempo, y generalmente lo hacen los turistas que visitan las playas públicas y se devuelven el mismo día.


Un hotel para decirle "chao" al afán


Las fotos de Punta Faro lo dicen todo: posee un mar que presume los variados tonos de azules y verdes, playas de arena finísima y la compañía de las palmeras. Pero hay que estar allí para confirmar el resto: la magia del ambiente, la buena atención y calidez de su personal, y la permanente sensación de libertad y tranquilidad.

Es tan seguro hospedarse aquí que las puertas de las habitaciones no se cierran con llave. ¿En dónde se puede hacer eso? Solamente en Punta Faro.

Aunque el hotel promueve desconectarse de internet, de todas formas ofrece el servicio de Wi-Fi.

Para planes, tarifas y demás, visita www.puntafaro.com

"El fin del afán" es el lema del Hotel Punta Faro y es exactamente lo que se siente en su fabulosa playa.

Punta Faro dispone de 52 habitaciones, entre suites con vista al mar, estándar y deluxe. Todas tienen baño, aire acondicionado y televisor. Foto: Punta Faro.

Dato curioso: en las instalaciones de Punta Faro se filmó la película colombiana El Paseo 2, protagonizada por John Leguízamo y Karen Martínez. Échenle un vistazo.

La comida es variada y deliciosa. Incluye sopas, arroces, pescados, mariscos, los patacones que son mis favoritos y deliciosos postres para escoger. Además, las típicas e infaltables arepas de huevo.

Una silla frente al mar, reservada para este par de llamativas esculturas.

¡Hay mucho para hacer!


Punta Faro ofrece una variada oferta de actividades, entre las que se cuentan el buceo, el careteo o snorkeling, la práctica de kayac en los manglares, la observación del plancton bioluminiscente (preferiblemente en las noches de luna nueva), caminatas ecológicas, windsurf, paddle surf y catamarán.

No tiene gimnasio, pero cuenta con spa, cancha de tenis, fútbol, voley playa y préstamo de bicicletas todo terreno para darle la vuelta a la isla.

¿Lo único malo? Que hace falta tiempo para disfrutar de todo. Ah, y los mosquitos que se alborotan con la puesta del sol o después de la lluvia, lo cual se soluciona con un buen repelente.

En este pedacito de mar, a pocos metros de la playa, se puede nadar y caretear entre una gran variedad de peces multicolores, erizos y estrellas de mar. Se ve de todo con solamente meter la cabeza en esta cálida "piscina" natural.

El Archipiélago cuenta con varios puntos de buceo, ideales para buzos principiantes y avanzados. Corales duros y blandos, peces de arrecife y otras especies propias de la fauna marina del Caribe se pueden apreciar en estas aguas tibias y cristalinas. Foto: Punta Faro.
Le boté el miedo a las profundidades e hice, en un punto conocido como La Rusa, mi primer buceo en aguas abiertas. Todo gracias al instructor Daniel Lotero, del centro de buceo Cartagena Divers que tiene una sede permanente en Punta Faro. Foto: Daniel Lotero.

El paddle surf (surf con remo) es una opción fácil de practicar y muy saludable para personas de todas las edades.

Catamarán y windsurf son actividades para sacarle provecho a los buenos vientos que cruzan por la isla. Foto: Punta Faro.

La isla se puede recorrer a pie o en bicicleta. En el recorrido se atraviesa por un pequeño y colorido poblado de pescadores.

A quienes atrapan tortugas para su venta o consumo, el Hotel les ofrece cambiarlas por pollo. Las tortugas rescatadas son cuidadas y protegidas en un acuario ubicado junto al muelle del hotel. Punta Faro es un hotel sostenible que se preocupa por el ahorro de agua y energía, y el buen manejo de los residuos.

Un paseo por la isla permite ver a los pescadores en sus faenas. Muchos ya son conscientes de evitar la captura de especies amenazadas como el pez loro, que cumplen la función de limpiar los corales con sus afiladas placas dentadas.

En el pequeño poblado de la isla, llaman mucho la atención las conchas de caracol apiladas por montones junto a la playa. Al parecer, sirven de barrera de protección contra las olas. 

A pocos minutos de Múcura está otra isla, Tintipán, completamente bordeada de manglares. Estos ecosistemas estratégicos son la sala cuna de innumerables peces y crustáceos. En sus raíces se refugian y alimentan hasta llegar a la edad adulta. Sin los manglares no habría pesca.

En inmediaciones de Múcura hay varias casas que parecen flotantes. En realidad están asentadas en plataformas de cemento sobre rocas coralinas. Esta casa es propiedad del cantante Lucas Arnau, según cuenta el guía que acompaña a los turistas en el recorrido.

Al fondo, Santa Cruz del Islote, que llegó a ser la isla más densamente poblada del mundo. Dicen que ya no lo es porque otra isla la superó. El agua la provee la Armada y también la recogen cuando llueve. Cada familia paga 2.000 pesos diarios por el ACPM que pone a funcionar por unas pocas horas la planta de energía. Es un pequeño universo lleno de historias.

Vista aérea de Santa Cruz del Islote, que también se aprecia a simple vista desde Múcura. Aquí viven unas mil personas en apenas una hectárea. La vida, aunque apretada, es muy tranquila. Y lúdica: allí todo el mundo está jugando algo, ya sea fútbol, cartas o dominó. Foto: Punta Faro.  
La sonrisa de los niños de Santa Cruz del Islote alegra este rinconcito del mar Caribe, que a diario recibe turistas que recorren sus calles y se sorprenden de ver tanto movimiento en tan pocas cuadras. 


Podés ver más fotos de este fabuloso viaje en mi cuenta de Instagram @asiloveoscar: