martes, 10 de diciembre de 2013

Crítica de Los juegos del hambre, en llamas: la verdad es que no me hizo arder en emociones


Contrario a la mayoría de las críticas cinematográficas que ensalzan la segunda entrega de Los juegos del hambre y la ponen, en muchos casos, en un nivel de calidad superior a la primera entrega estrenada el año pasado, debo confesar que a mí no me pareció una película del otro mundo y, para ser más sincero, me aburrió sobremanera.

De entre todas las reseñas que se pueden leer en el completísimo portal Filmaffinity.com, me identifico con la única que tiene el puntico rojo de la crítica desfavorable:

Gracias a Dios no soy el único a quien Los juegos del hambre: en llamas no hizo arder en éxtasis. Sin parecerme un desastre, porque no lo es, a mí esta promocionada película me pareció innecesariamente larga y monótona, tanto en su trama como en su ambientación. Con tantas pruebas físicas en medio de la selva, me sentía viendo como diez capítulos seguidos del Desafío...

También me pareció abusona con el espectador, pues no resuelve las grandes preguntas -realmente no resuelve nada- y descaradamente queda en punta para dejarle el terreno abonado a una tercera entrega que aguarda ser igual o más taquillera que las anteriores.

Dicho lo malo, mejor vamos a lo bueno... Jennifer Lawrence se come la pantalla nuevamente y no cabe duda de que su personaje de la joven luchadora Katniss Everdeen parece hecho a su medida. Le creemos toda su rabia y deseos de acabar con el autoritario sistema impuesto por el Capitolio, que cada año sacrifica jóvenes en esa competencia absurda llamada Los juegos del hambre.


Una competencia que solo buscan infundir temor e impedir cualquier intento de rebelión en los 12 distritos de esa gran nación llamada Panem, que es una metáfora de lo que bien podría ser el futuro de este mundo actual dominado por las grandes corporaciones, entretenido por realities morbosos y que empieza a saturarse de personajes frívolos y estrambóticos como Effie Trinket (Elizabeth Banks).

Me gusta el argumento de Los juegos del hambre, sobre todo por su trasfondo político. Es un historia sobre la búsqueda de la libertad y el fin de la opresión que ha logrado conquistar al gran público, gracias a una buena dosis de acción y sangre, derroche de efectos visuales, la infaltable dosis de drama adolescente y un elenco de lujo que combina atractivas figuras emergentes como la propia Lawrence o Liam Hemsworth, con pesos pesados de la actuación como Philip Seymour Hoffman y Woody Harrelson.

Con el desinfle de esta segunda parte por lo ya dicho en el principio, no aguardo con mucho entusiasmo la tercera entrega, que tampoco será la última. Todavía faltan dos películas más para ver cómo finalmente Katniss y su "amigovio" Peeta logran acabar con el despotismo y la crueldad del Capitolio porque supongo así debe terminar esta saga, ¿o no?