Supermán volvió y lo hizo a lo grande. Así tenía que ser tratándose del más icónico de los superhéroes. Man of steel, que se convirtió en el segundo mejor estreno del año después de Iron Man 3, no solo ha reinvidicado al sujeto de la capa roja después del fiasco de Superman returns (2006) que nadie quisiera recordar, sino que ha sobrepasado todas las expectativas.
Drama en sus justas proporciones, acción y efectos visuales a más no poder, una fotografía exquisita (inusual para una cinta de superhéroes) y un reparto de famosos a la altura de los personajes son algunos de los aspectos que, a mi gusto, la hacen grandiosa.
