Como la arepa sin mantequilla o el cine sin crispetas. Así de aburridoras serían las películas de Mi villano favorito sin esas criaturas amarillas y asexuadas que balbucean palabras en diferentes idiomas y disfrutan vestirse de mujer... o disfrazarse de los Village People como se ve en la fotografía de abajo.
No nos digamos mentiras. Sin los peculiares minions, esta cinta animada sería otra más, corriente y sin mayor gracia. Lo digo porque Gru, el villano, no tiene carisma y fastidia con su voz nasal, mientras que las tres niñas -sus hijas adoptivas-, apenas llegan a ser tiernitas y simpáticas.
No nos digamos mentiras. Sin los peculiares minions, esta cinta animada sería otra más, corriente y sin mayor gracia. Lo digo porque Gru, el villano, no tiene carisma y fastidia con su voz nasal, mientras que las tres niñas -sus hijas adoptivas-, apenas llegan a ser tiernitas y simpáticas.










